Princesa donde estas
Te busco y no te encuentro. Te llamo y no me respondes.
Princesa del Amanecer, ¿dónde estás?
Mi alma está muy triste.
Aquella noche le pregunté a la luna si sabía dónde estabas. Ella, con una gran sonrisa, me respondió que no lo sabía.
Las estrellas, juguetonas como siempre, también me dijeron lo mismo.
Entonces la tristeza se apoderó de mí.
Al llegar el amanecer y verme tan abatido, me preguntó:
¿Qué te ocurre?
Con el corazón encogido le respondí:
No sé dónde está mi Princesa del Amanecer.
El amanecer sonrió con dulzura y me dijo:
No sufras. Alégrate y seca esas lágrimas. Tu princesa ha ido a visitar al sol.
Cuando el sol despertó, corrí a preguntarle por ella.
Él me respondió:
Sí, está aquí descansando. Está llenándose de energía para regresar muy pronto
y, cuando vuelvas a verla, brillará con toda su belleza y hermosura, iluminando de nuevo tus amaneceres.
De repente, mi alma estalló de alegría.
¡Había encontrado a mi Princesa del Amanecer!
Aquella noche, las estrellas, al verme tan feliz, escribieron su nombre en el cielo y lo iluminaron con miles de luces.
Desde cualquier lugar podía contemplarse aquel hermoso espectáculo.
La luna, al verme sonreír de nuevo, me regaló la más hermosa de sus sonrisas.
Y yo, mirando al horizonte, solo pude decir:
Pronto volveré a escuchar tu voz al amanecer... y mi corazón volverá a ser completamente feliz.