Pobre Jesus
Ni tú, la amiga que me traiciono, ni toda tu familia,
ni mis hermanos que actuaron con insidia y perfidia,
ni mis hijas, ni mis amigos íntimos,
ni el resto de los amigos y conocidos
ni yo condenado,
comprendéis como soy
comprendéis mi poder,
comprendéis mi gloria,
comprendéis mi destino,
no lo comprenderéis.
Si supierais lo que yo sé, pobre Jesus,
verías la verdad, pero ya sé
que no la podéis ver.
Hasta que la verdad no salga
Para vencer y no sufrir
deberé volver a morir
Y renacer de mis cenizas otra vez.