El jardín de mi vida



Hoy visité el jardín de mi vida, donde están plantadas todas las cosas que me han sucedido, las buenas y las malas.
Vi flores hermosas y también brotes marchitos. Intenté arrancar aquellos brotes malos que algún día podrían crecer,
pero descubrí que, al hacerlo, también arrancaba parte de las flores que habían nacido junto a ellos.
Entonces comprendí que incluso los brotes malos tienen un propósito: recordarme mis errores para no volver a cometerlos.
Decidí sembrar nuevas semillas.
Donde estaba el desespero, planté esperanza.
Donde estaba el fracaso, planté ilusión.
Donde estaba el desamor, planté amor.
Donde estaba la tristeza, planté alegría.
Donde estaba la impaciencia, planté paciencia.
Y así continué sembrando en cada rincón de mi jardín.